Por Marcelo Contreras

Una de las cosas que mi esposa y yo disfrutamos hacer juntos en el ministerio es la consejería pre-matrimonial. No importa cuantas veces demos el curso a otras parejas que van a casarse, cada vez salimos edificados, desafiados, y animados. Y la razón es que el matrimonio es un constante aprendizaje y descubrimiento. Y así como uno nunca termina de aprender en la vida matrimonial, uno nunca debe dejar de trabajar en por el bien del matrimonio.

Hoy quiero compartir acerca de dos conceptos que normalmente escuchamos al casarnos: Dejar y Unirse. Es decir, dejar el núcleo familiar, y unirse al cónyuge.

Después de escuchar acerca de estos conceptos el día de la boda, y al transcurrir el tiempo en el matrimonio podemos llegar a pensar que ya los hemos aprendido o que ya los hemos aplicado. Sin embargo, necesitamos considerar que estos, son dos conceptos que necesitamos llevar a la práctica cada día, como algo continuo para fortalecer la unidad en el matrimonio.

La Biblia dice en Génesis 2:24 “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (RV60)

Dejar

Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre…

Los padres y madres de familia tienen la responsabilidad, designada por Dios, de criar a sus hijos e hijas. Y durante muchos años los hijos dependemos de nuestros padres en diversas áreas. Por ejemplo, emocionalmente, piensa en aquel niño que llora porque tuvo un contratiempo en el colegio, y necesita el apoyo del papá o la mamá al lidiar con todas esas emociones. Económicamente, ¿sabes cuánto dinero cuesta cuidar de un bebé? Pues mucho, y papás y mamás son los responsables de proveer los recursos necesarios para esto. Espiritualmente, la Biblia exhorta a los padres a criar a sus hijos en el Señor.

Al ir creciendo los hijos van ganando las herramientas y habilidades necesarias para ser independientes. Y un momento definitivo en este camino hacia la independencia es el matrimonio.

Cuando uno se casa deja su núcleo familiar para formar uno nuevo, deja la dependencia en los padres para que su cónyuge se convierta en su referente humano principal.

Es utópico pensar que esto ocurre mágicamente, y de una vez y por todas cuando uno dice: “acepto” en el altar de la iglesia. Ya que muchas veces, los padres y madres quieren seguir cuidando de su bebé, aunque esté casado. Y muchas veces también los “bebés” queremos seguir dependiendo de los papás.

Los papás y mamás han asumido el rol de cuidarnos y guiarnos durante gran parte de sus vidas, y dejar de hacer algo, que han hecho por tanto tiempo, es difícil para ellos. Y a veces es difícil para nosotros el renunciar a ese cuidado.

Consideremos algunas situaciones que pueden ocurrir en los matrimonios:

·         Una esposa que habla más con sus padres, de lo que habla con su marido, y pide más consejo a ellos en lugar de trabajar con su marido como un equipo.

·         Un esposo que junto a su mamá critican la manera en la que la esposa cocina.

·         Una esposa que todavía recibe dinero de su familia y depende tanto de esto que siente resentimiento hacia su esposo por no ganar tanto como su papá.

·         Un esposo que considera una prioridad hacer lo que su mamá dice, en lugar de considerar primero lo que su esposa piensa.

Esos son tan sólo algunos ejemplos de las muchas cosas que pueden ocurrir en un matrimonio cuando uno de los cónyuges no ha “dejado” a su padre y a su madre como la Biblia dice. Son cosas que en algún momento he vivido y cosas que he visto que otras parejas viven.

En este artículo no es mi intención dar una solución rápida a cada caso en particular, ya que cada situación es diferente. Pero hay algunos consejos que puedo darles, que nos ayudarán a cada día recordarnos de la decisión de “dejar” el núcleo familiar, y a vivir lo que la Biblia nos llama a vivir en el matrimonio:

·         Siéntense a conversar como pareja y juntos establezcan los límites que desean establecer con sus familias. Por ejemplo, qué días almorzarán con lo suegros, con qué frecuencia. O dónde van a vivir, ¿tal vez viven muy cerca de los suegros?

Comuniquen esos límites respetuosamente a sus familias.

·         Cuando los papás del esposo cruzan los límites que como pareja han establecido, debe ser el esposo que, poniendo a su esposa como prioridad, lo haga notar respetuosamente con sus papás. Y viceversa, cuando es la familia de la esposa la que cruza los límites, es ella la que, poniendo como prioridad a su esposo, lo haga notar respetuosamente a su familia.

·         Cuando tengan un conflicto, jamás se quejen el uno de otro a sus familias. Resuélvanlo juntos hablando en verdad y amor, reconociendo cada uno su pecado, en humildad y arrepentimiento.

·         Si en alguna ocasión piden consejo a los padres, debe ser después de haberlo decidido de antemano como pareja.

Estos cuatro consejos pueden ayudarnos a aplicar el principio bíblico de “dejar a padre y madre”, y estoy seguro de que cada pareja, con la ayuda del Espíritu Santo, podrá encontrar sus propias aplicaciones específicas a este principio.

Unirse

Se unirá a su mujer, y serán una sola carne…

Una manera de parafrasear la primera parte de este principio bíblico sería: “se aferrará a su mujer”

La idea de unirse o aferrarse es la manera en la que la carne está pegada al hueso. Es una unión tan fuerte que al romperse causa muchísimo dolor.

Cuando pensamos acerca de la unidad entre cónyuges, a veces podemos pensar que es algo que debe ocurrir de manera automática, sin embargo, es algo por lo que debemos trabajar.

Cuando un bebé llega al mundo, durante sus primeros años experimenta una unión muy especial con su madre. Este bebé pasó 9 meses en el vientre materno, y pasará mucho tiempo dependiendo de la lactancia materna. Esta unión es natural. Sin embargo, la unión entre esposo y esposa es diferente. Ambos pasaron años de su vida en familias diferentes, con costumbres diferentes, tal vez hasta en ciudades o países diferentes. Por lo que ambos deben ser intencionales en trabajar en hacia la unidad bíblica.

La Biblia describe esta unidad como “una sola carne”. Y al escuchar esta frase algunos podemos pensar que se refiere solamente a la unión sexual, pero ésta es tan solo una faceta. La Nueva Versión Internacional describe esta unidad de la siguiente manera: “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.

Un solo ser” engloba no sólo a la unión sexual sino a cada área de la vida matrimonial. A continuación, algunos ejemplos:

·         Una sola cama: Desde el momento en el que se casan, los cónyuges duermen en la misma cama. Muchas veces he escuchado historias donde esposas se jactan de que, a manera de castigo, mandaron a dormir a sus esposos al sillón. Este es un paso dañino en contra la unidad matrimonial. Mejor es tomar el tiempo necesario para hablar, orar, y resolver el conflicto juntos sin que el sol se ponga sobre nuestro enojo.

·         Una sola billetera: Como parte de nuestra sociedad contemporánea muchos matrimonios acostumbran a llevar finanzas separadas, y dividirse las cuentas a pagar. Vez tras vez he visto que esta práctica es nociva en el matrimonio porque crea una división que va expandiéndose a otras áreas del matrimonio. Si quieren experimentar unidad en tu matrimonio, esposos, vayan al banco con sus esposas y añádalas a todas sus cuentas bancarias y tarjetas, esposas hagan lo propio y añadan a sus esposos a todas sus cuentas y tarjetas. Entiendan que las cuentas a pagar (luz, teléfono, internet, etc.) no son responsabilidad de uno o de otro, son de ambos. Tomen la decisión que de ahora en adelante el salario de ambos ya no es propiedad privada, sino que entrará todo a una misma bolsa y será de ambos.

·         Un solo equipo: Las decisiones, las responsabilidades, las tareas, y todo lo que implique la vida matrimonial debe ser considerado en equipo. Ninguno debe tomar decisiones importantes sin considerar al otro. Ninguno debe abandonar al otro en, por ejemplo, las tareas de la casa, o la crianza de los hijos, deben siempre actuar como un frente unido.

·         Una sola pareja: Suena obvio y redundante, pero a veces nuestros ojos, y nuestras mentes entran a un terreno peligroso. Una miradita fugaz a otra persona que nos parece atractiva, o entretener en la mente ideas como: “¿Cómo hubiera sido un matrimonio con esta otra persona?” o “Tal vez hubiera sido mejor si me casaba con fulano” o “¿por qué mi esposo/esposa no puede ser más como él/ella?” Cada uno de estos pensamientos va deteriorando de a poco la unidad en el matrimonio.

Estos son tan solo cuatro ejemplos, de diferentes facetas donde se trabaja hacia la unidad matrimonial. Los animo a pensar en más ejemplos.

Finalmente, quiero mencionar el aspecto más importante de la unidad matrimonial. Si algo debes recordar de este artículo es lo siguiente:

“Mientras más cerca estés de Cristo, más te acercarás a tu cónyuge”

Cada cristiano experimenta en su vida una unión poderosa, y es la unión con Cristo. En Cristo es que podemos despojarnos de todas aquellas cosas que hacemos que deterioran la unidad con nuestro cónyuge y en Cristo es que podemos vestirnos de todo aquello que fortalece la unidad matrimonial. Mientras no estemos en Cristo todo lo que mencioné anteriormente en este artículo serán simples reglas morales que pueden funcionar o no.

Jesús, siendo inocente, pagó en la Cruz el castigo por nuestro alejamiento en el matrimonio. Y resucitó ofreciéndonos nueva vida. El mismo Poder que actuó en Jesús para resucitarlo de los muertos, puede actuar en nuestros matrimonios para fortalecer la unidad, si tan sólo nos arrepentimos de nuestro alejamiento y tenemos fe en Cristo.

Recuerdo que cuando mi esposa y yo estábamos comprometidos para casarnos, un pastor nos explicó lo siguiente: El matrimonio es como un triángulo. En la parte inferior del triángulo, en las esquinas, los lados del triángulo están distantes el uno de otro, esto representa el alejamiento entre cónyuges. En la parte superior del triángulo encontramos una esquina que une a los dos lados que ya no son distantes. Esto representa a Cristo. Mientras más cerca esté cada uno de Cristo más se fortalecerá la unidad en el matrimonio.

 

Escrito por,

Marcelo Contreras

Pastor/Anciano de la Iglesia La Comunidad

La Paz, Bolivia

2020